domingo, 22 de febrero de 2009

El Misterio de Charlus Potter

Charlus Potter, de quinto curso en Hogwarts, era el más conocido, famoso, y buen jugador de Quidditch de Hogwarts. En su posición de buscador, Charlus, a pesar de llevar sólo un año jugando, había ganado todos los partidos que había jugado y de lo único de lo que se apenaba su equipo era de no haberlo "descubierto" antes. Gracias al Quidditch, Charlus se había convertido en un fenómeno en el colegio: ¡tenía hasta un club de fans! Los de primer curso le pedían autógrafos en pequeños trozos de pergamino, mientras que las chicas de cuarto, quinto, y algunas de sexto iban persiguiéndole por las esquinas. Sin embargo, Charlus era una persona humilde, y tampoco se aprovechaba de la situación y dejaba claro que no quería amigos que le estuvieran piropeando todo el rato, sino que quería amigos de verdad. Eso lo consiguió. Lo que no consiguió era lograr su sueño.Charlus quería ser jugador profesional de Quidditch. Solamente buscador. Quería jugar todos los campeonatos que se celebraban en el mundo, y ganarlos. Era un fanático del Quidditch, los regalos que recibía en Navidades o en su cumpleaños siempre era algo con el Quidditch y la snitch dorada, su gran amiga. Sí, Charlus Potter llamaba a la snitch dorada "mi gran amiga". En el último partido de su 5º curso, en la final, Gryffindor iba por delante de Hufflepuff por 50 puntos. Era un día nubloso, perfecto para dificultar el trabajo a los buscadores. Se enfrentaban los dos buscadores mejores del colegio, pero aún así, todo el mundo sabía que Charlus Potter superaba a Graham Bones en velocidad, agilidad y capacidad de visión, y eso que Charlus llevaba gafas. Charlus, en un momento en el que parecía que las nubes se separaban, vio un brillo especial, un brillo que conocía perfectamente, el de su gran amiga. Y entonces la vio: la snitch, tan rápida y juguetona como siempre aleteaba sin rumbo fijo. Charlus aceleró rápidamente y fue en su busca. Sólo le faltaban unos metros. Por el rabillo del ojo vio como Bones le seguía de cerca, pero no se preocupó: ya tenía un dedo en la snitch. La tocó y... se quemó. La snitch ardía como si guardase en su interior un volcán. Con el dedo aún dolorido, siguió adelante. Bones estaba a punto de adelantarle, pero no le dejó. Charlus frenó de golpe delante de él, y rápidamente avanzó. De ese modo, Bones se asustó y cambio su rumbo. Eso le daría más tiempo. Charlus volvió a buscar la snitch: y la vio. Avanzó rápidamente hacia ella hasta que la tuvo delante. Pensó en cogerla con la mano envuelta en la túnica, pero era demasiado tarde para hacerlo: o la cogía con la mano, o Bones, que ya "le pisaba los talones", se haría con la victoria. Charlus estiró el brazo, abrió la mano, y la cogió durante una fracción de segundos (que no se pudo percibir por nadie) y la soltó al instante. Charlus frenó: su mano, ardiendo, toda roja, empezaba a sangrar por un par de lados, mientras que a la vez le salían unos granos por toda la palma. Descendiendo a tierra, llamó a la Señora Healer, la enfermera, pidiendo ayuda. Cuando tocó con un pie el césped del campo supo que Bones había atrapado la snitch: Hufflepuf había ganado. Pero... ¿Bones no se había quemado con la snitch?En la enfermería de Hogwarts, y tras el estudio, no sólo de la Señora Healer sino que también de Sanadores del Hospital San Mungo de Enfermedades y Heridas Mágicas, se supo que Charlus Potter había tenido una "reacción alérgica espontánea" al material del cual estaba hecha la snitch. Su mano se recuperaría al cabo de un mes, pero no se podía Charlus arriesgar a tocar otra snitch, debido a que de esa alergia se sabía muy poco, y no se conocía las posibles consecuencias que podría acarrear que Charlus tocase otra snitch.Charlus gritó, lloró, se lamentó, pataleó... pero nada cambió su situación. A pesar que no había ganado el Torneo de Quidditch de ese año, el colegio decidió hacerle un diploma por su calidad de buscador. Le ofrecieron también jugar en otra posición, pero se negó. A partir de ese momento, Charlus Potter nunca más, al menos en Hogwarts, tocó a su "gran amiga" ni jugó al Quidditch con el equipo de su casa. Unos rumores decían que quemó todas sus pertenencias que guardasen relación con el Quidditch, pero lo cierto es que se le vio el último día de su séptimo curso con una snitch dorada. Quizá era de otro material, quizá ya no volvió a reaccionar con aquella alergia espantosa como el día de la final de Quidditch. Nunca se sabrá...

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