26 de diciembre del 999
Hogwarts se va a quedar vacío estas Navidades. Supuestos profetas muggles "auguran" el fin del mundo con la llegada del año 1000. Pero otros profetas de nuestro mundo indican que en el año 1012 estallará una guerra en todo el mundo que conocemos, y que "los cruzados viajarán hasta las fronteras para luchar por lo que es suyo". Por supuesto, me creo mil veces más a los profetas mágicos que a los muggles. Pero las familias de los alumnos del colegio son muy miedosas, y no confían en nosotros; por eso se los llevan a sus casas: "para pasar (supuestamente) sus últimos momentos en familia". Qué bonito, digo yo. La familia junta y unida. Mientras, Rowena, Godric y yo nos quedamos en el castillo, solos y acompañados por un poltergeist bebé que recién encontramos. Porque claro, el marqués Salazar aún no ha vuelto de su "retiro espiritual y mágico"; y mientras nosotros tres nos encargamos ahora también de sus clases. Sinceramente, dudo que vuelva. Dijo que había descubierto una rama de la magia que no había sido explorada, y que necesitaba un "retiro espiritual y mágico" en el cual entraría en contacto con esta nueva magia, y la desarrollaría. A Rowena a mí nos dio mala espina, pero es que Godric se puso como una fiera. Le dijo menos bonito, de todo. Que si quería convertirse en un demonio que se largara y no volviera; que si sus deseos eran ser el mejor brujo maligno que se fuera a freír unicornios, etc… Yo realmente no sé si le dejaría volver a Hogwarts… Por una parte sí porque estoy muy agobiada entre impartir el doble de clases; hacer los desayunos, comidas y cenas… es demasiado para mí. Quizá capture a algunos elfos domésticos para que me ayuden con las tres comidas… He visto a varios cerca del lago los fines de semana por la mañana. Volviendo al tema del que hablaba, que por una parte sí para tener menos trabajo y por otra no porque me parece que se está convirtiendo en un brujo malvado, y eso no puede ser bueno para los alumnos. No quiero, ni consentiré que mis alumnos tengan clases de magia oscura. ¡Ni por las Barbas de mi abuelo Merlín!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario